Federation Europeenne de Krav Maga-RD (SECTOR ESPAÑA)

Federación Europea de Krav Maga - Richard Douieb (Sector España)

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  • La preparación mental

  • Autor: Richard Douïeb
  • Publicado en: CEINTURE NOIRE (septiembre 1999)
  • La preparación mental juega un papel esencial. En efecto, en caso de agresión, si no conseguimos gestionar nuestro estrés, la mejor técnica del mundo no servirá de nada. Con Richard Douieb, representante del Krav Maga en Europa, vamos a profundizar en estas preguntas: En qué sentido la competición nos puede aportar algo? Cómo aprender a dominar el estrés? Como reaccionar frente a un peligro mortal? Con su doble experiencia de competidor (fue campeón de Francia de Boxeo Americano) y de combatiente (miembro de los comandos israelíes), Richard Douieb nos ha parecido que reúne el equilibrio perfecto para responder a estas preguntas.

    Ceinture Noire : Richard, has practicado el Boxeo Americano, fuiste hasta campeón de Francia. En qué te ha ayudado esto en cuanto a la preparación mental?

    Richard Douieb : Primero he practicado el Krav Maga. Me pareció que la competición me podía ayudar a completar mi preparación, ya que, pese a no tratarse de un enfrentamiento real, entraña también un riesgo. No podemos simular, podemos algunas veces ir hasta el KO. Y ahí, la parte mental interviene. Incluso si estamos listos física y técnicamente, sin la mente esto no sirve de nada. Poco a poco, la competición permite aprender a gestionar el estrés de un verdadero enfrentamiento.

    C.N. : Que sentías ante de subir al ring?

    R:D. : Es diferente de la pelea callejera. El krav Maga tiene como finalidad la defensa personal, y en estos casos no sabemos por adelantado si habrá combate hasta unos tres segundos antes. En general, primero se produce un enfrentamiento verbal, durante el cual podemos sentir el miedo.
         En competición, sabemos 2 meses antes que hay un combate. Tres semanas antes, empezamos a pensarlo en serio, a experimentar el miedo. Es este miedo el  que tenemos que aceptar, que dominar. Una vez que hemos integrado la idea de que podremos resultar heridos o víctimas de un K.O., estamos listos para el combate. En este momento, cuando subimos al ring, estamos tranquilos, nos sentimos bien.

    C.N. : Cómo evolucionaste entre tus primeros y tu últimos combates de boxeo?

    R.D. : Durante mis primeros combates, yo pensaba que tenía que sentir odio hacia mi adversario para poder sacar lo mejor de mí mismo y para vencerlo. En realidad, me he dado cuenta de que la cólera era un parásito que me impedía alcanzar mi más alto nivel personal. Poco a poco, he conseguido llegar a ser  más tranquilo. Estando más sereno he conseguido eliminar los elementos parásitos : el miedo, la cólera... y así llegar hasta el máximo de mis capacidades. Durante mi último año de competición, lo que estaba en juego no era muy importante, no tenía amigos que venían a verme combatir. Me sentía más relajado, tenía menos miedo de decepcionar. De los 8 combates, gané los 6 últimos por K.O. Por un lado me sentía aislado de todo lo que me rodeaba y, al mismo tiempo intentaba, concienzudamente, hacerlo lo mejor posible.

    C.N. : Entonces piensas que la competición puede desempeñar un papel en la preparación mental?

    R.D. : La competición puede ser un paso. A mí esto me ha ayudado mucho, pero no es una finalidad. Hay puntos negativos, como preguntarse siempre si uno es el mejor, lo cual no es bueno. Lo importante es llegar al máximo de las propias posibilidades.

    C.N. : Háblanos de la gestión del estrés.

    R.D. : Mi maestro, Imi Lichtenfeld, me habló de esto durante mucho tiempo. El estrés es algo que tenemos que afrontar. A partir del momento en que éste se ha debilitado lo suficiente, vamos a poder dominarlo y saldremos endurecidos de esta prueba. Podremos entonces afrontar un estrés superior, porque tendremos la experiencia de ese primer estrés superado. La vez siguiente, el estrés no tiene que ser demasiado grande. No tenemos que quemar las etapas, si no la seguridad en uno mismo desaparece y el miedo vuelve. Para controlar el estrés, tenemos que avanzar etapa por etapa, poco a poco, aumentando la dosis de estrés progresivamente. Es como la condición física o la memoria. Una vez que sabemos esto, es tarea nuestra el encontrar los ejercicios y la psicología necesaria con el fin de hacer progresar a nuestros alumnos.

    C.N. : En Israel, tu has formado parte de unidades de comando, y conociste la experiencia del combate real. Puede compararse el estrés que se siente en estos momentos?

    R.D. : Yo he participado en enfrentamientos muy rápidos. En estos momentos, no he sentido estrés verdadero, como encima de un ring por ejemplo. Yo no me sentía solo, sino que participaba del miedo del grupo. Además, habíamos recibido una preparación mental específica. Durante los 6 primeres meses, yo formaba parte de una unidad, los Golani, que se componía principalmente de ladronzuelos y delincuentes : había peleas sin parar. Esto, más los entrenamientos, la falta de sueño, el estrés que nos producía nuestro superior... Al final, el estrés del combate real era inferior al sufrido durante los primeros meses en el servicio! Después de estos 6 primeros meses, pasé a integrar una unidad de comando. Ahí el ambiente era mucho mejor, y la preparación recibida permitía lograr un buen desarrollo de la mente.

    C.N. : El ideal del Budo, de las artes marciales japonesas, se ve representado por el samurái que se queda impasible frente a la muerte. Qué opinas de esto?

    R.D. : Las artes marciales pueden permitir llegar a este estadio, efectivamente. Pero todo depende del individuo : es él quien hace de su practica un arte marcial. Hay gente que va a la sala para hacer un poco de deporte, o por tener una actividad lúdica. Algunos quieren aprender trucos que funcionen con cada golpe, sin tener que hacer ningún esfuerzo. El que se implica realmente hará de su práctica una defensa personal, un deporte de combate o un arte marcial, Consagrándole su vida. Si entrenamos dos veces a la semana y fuera de las clases no pensamos nunca en nuestra práctica, hacemos algo distinto de un arte marcial.

    C.N. : El hecho de que una persona se haya encontrado cara a cara con la muerte tiene alguna incidencia sobre la práctica marcial?

    R.D. : Si, a condición de que el que se ha encontrado frente a la muerte haya aceptado esta idea y haya decidido asumir el riesgo. Si frente al riesgo se ha comportado como una víctima, va a sufrir un retroceso. Es por esto que la preparación es importante.

    C.N. : Esto quiere decir que tenemos que aceptar la idea de la muerte para superar la prueba?

    R.D. : Eso está claro! Pero esto requiere un trabajo previo. Algunas veces no tenemos tiempo de reflexionar y, no obstante, tenemos una buena reacción. Esto va entonces a  endurecernos, es un reflejo muy positivo. Pero el verdadero trabajo es el de aceptar la idea de que podemos morir y, sin embargo, seguir amando la vida. En este momento, nos veremos reforzados.

    C.N. : Un viejo proverbio dice : "Tenemos que querer pelearnos sin querer ganar, pero sin querer perder". Que piensas de esto?

    R.D. : Estoy de acuerdo con esto : si queremos ganar, estamos parasitados por las emociones. Pero por el contrario, no tenemos que tener ni durante un segundo la idea de que vamos a perder en el momento del enfrentamiento. Podemos pensar en esto antes, pero no durante. No tenemos que pensar en ganar, pero sí aplicar lo que mejor sabemos hacer, como un alumno concienzudo.

    C.N. : Para terminar, me gustaría que nos hables de la vez que has ganado una pelea  sin pelearte…

    R.D. : Yo era agente de seguridad en un centro comercial. Fue agredido por un chico a quien tuve que golpear, y su hermano vino después con un bate de baseball. El estaba en la otra punta de la galería, a unos 200 metros de mí. Comenzó a correr en mi dirección para pegarme. Cuando estaba a pocos metros me empecé a preguntar : " qué hago? o voy a su encuentro, pero nunca se está seguro de ganar; o me voy corriendo, pero pierdo mi empleo y no es la solución. En ese momento tuve una inspiración:  Grité al chico : Stop! Y él se paró de golpe. Estaba sorprendido, completamente desarmado por mi reacción. Y en este momento le dije : " No me va a pegar con un bate de baseball. Tú no te das cuenta del daño que vas a hacer!" Él estaba estupefacto, así que aproveché para cogerle por el brazo : " Vente, vamos a tomar algo. Tenemos que hablar todo esto, creo que no me has entendido bien". Hay momentos favorables para atacar a alguien, antes o después de que su cólera alcance su paroxismo. Si contraatacamos en el momento en que su cólera está al máximo nivel, no es muy inteligente por nuestra parte. En mi caso, este chico había corrido 100 metros esgrimiendo un bate de baseball, gritando y insultándome : es mucha energía gastada. El paroxismo de su cólera había pasado. Entonces, llevé a cabo un ataque psicológico en el momento oportuno y todo terminó delante de unas bebidas, además de que, cuando entró en su casa, este chico pegó a su hermano que no debía haberse comportado así!

    Pequeñas notas que había en el artículo debajo de las fotos:

     - En combate real, no tenemos tiempo de tener miedo, contrariamente a la competición, donde el combate está programado con antelación

     - Para controlar el estrés, tenemos que progresar por etapas, aumentando progresivamente la dosis de estrés en el entrenamiento

     - Frente a un peligro de muerte, primero tenemos que integrar la idea de que podemos morir y, sin embargo, seguir amando la vida: esto requiere un trabajo previo, parecido el que hacia antiguamente los samuráis.